jueves, 7 de enero de 2010

10 AÑOS DE DEPORTE EN EL SERRANO CORNER

Una abuela rubia con rulos está sentada en un banco al costado de una cancha. Se llama Ana María. Tiene la mirada fija, concentrada. Está muy ocupada. Cada tanto, se escucha un grito de gol y ella saca un papel, una lapicera y anota. "Soy la que lleva el puntaje. Vengo a ver a mi sobrino", dice. No quiere ser entrevistada, está verdaderamente ocupada.
Su sobrino, un hombre de unos 30 años, está jugando con sus amigos en una de las seis canchas del Serrano Corner, un club deportivo ubicado entre Serrano y Padilla, en el barrio de (Almagro).
"Venimos acá porque nos queda cerca, es un lugar bien cuidado. Jugamos todos los martes a la noche, después del trabajo y la facultad, en una cancha fija", cuenta Matías después de usar una de las canchas. Tiene 22 años y es estudiante de ingeniería electrónica. Trabaja en Edesur.
Las canchas del Serrano Corner son sintéticas o de caucho para unos cinco, seis o siete jugadores por cada equipo. Son seis canchas, y cada una homenajea a una figura del fútbol con un dibujo en la pared. La número 1 tiene a Filliol, la 2 a Kempes, la 3 a Maradonna, la 4 a Batistuta y la 5 a Caniggia. La última es la más nueva. Tiene cinco años. Tiene pintada la figura de un juez de línea.
Débora trabaja hace ocho años en la cabina donde recibe las reservas para las canchas. "Voy manejando ser mujer y trabajar acá", confiesa. "El fútbol es un deporte con violencia", sostiene, "acá se han agarrado a trompadas, pero nunca hubo sangre ni botellas por la cabeza. Los compañeros enseguida separan a los que se están peleando". También reconoció que nunca tuvieron que llamar a la Policía.
Anteriormente el predio era una curtiembre, después un depósito y hace aproximadamente unos 10 años es el club que eligen centenares de niños, jóvenes, adultos, mujeres, hombres, para jugar deportes como el fútbol, básquet, hockey. Escuelas de la zona, como el San Javier y el Paideia utilizan las instalaciones para sus clases de educación física.
En la entrada, está el bar que tiene un gran televisor fijo en un canal deportivo. Allí los hinchas del club y de la zona se juntan para ver partidos. También está la infaltable vitrina con trofeos del club. Ahí funciona la escuela de fútbol "San Marcelino", cuyo equipo siempre juega de local en los torneos internos. Hay 18 copas en exhibición, de las cuales solamente dos son de un segundo puesto. Casualmente todas las demás, son de primer lugar. Un club como éste, debe estar respaldado por un equipo campeón.

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