sábado, 19 de diciembre de 2009

Del Rancho a Eter, y que la ironía empiece a girar... (2008)


Hoy a eso de las nueve de la mañana me tomé el 36 para ir a conocer uno de los lugares que seguramente van a ser los más importantes en los próximos años de mi vida. O eso espero.

Después de confundirme estúpidamente Acevedo con Eduardo Acevedo, de cruzar todo el Parque Centenario y caminar varias cuadras más, llegué.

Pedí la información, los requisitos, etc. Y me inscribo dentro de un par de días.

Todavía sigo en la emoción de que esto que alguna vez soñé, esté comenzando. Una cosa más para agradecerle a mi mamá eternamente, que me impulsa desde lo que puede.

Aunque todavía un par de materias me aten al Rancho, tengo la fe de que con un poco más de esfuerzo todo se puede... aparte voy a poner en práctica lo que aprendí en el Rancho: cuando tenés un problema enfrente, buscar una solución creativa y efectiva.

Vuelvo al mismo punto al escribir que a pesar de estar en la misión de recibirme de Técnico Químico, no me tiembla la voz al afirmar que quiero ser Periodista. Así, algún día, la Señora Mirtha Legrand (o lo que quede de ella) me presentará en su mesa como "Damián Salas, técnico químico, periodista..."

Claro, ahora lo que se viene son materias rarísimas... a ver qué entra en esta cabeza Ranchera.

Por supuesto, esto incluye también la búsqueda de un trabajo que respalde el pago de las cuotas, el pago del celular, la puesta a punto de mi cumputadora (que ya cumple cinco años la pobre), y tal vez... internet???
¿Cómo un futuro periodista no tiene internet? ¡por favor!

¿Mi misión? ¿Mi ambición?
Casi nada, vivir de lo que me llena realmente. Vivir para escribir: para informar, para divertir, para pasar el rato, para inclusive pensar...
Pero eso requiere que me enseñen a hacerlo correctamente, porque soy sincero al admitir que sé que me falta mucho mucho para aprender a "escribir".
Es más, si saben un par de cosas de literatura, van a poder darse cuenta de que muchísimas de mis oraciones tal vez ni tengan sujeto o predicado. Me causa gracia por ahora.

Y no parar hasta ver que un libro (que más allá del título) tenga las palabras "Damián Salas" como autor, para también en la parte de agradecimientos, poder cumplir uno de mis deseos más profundos: dedicarlo a mis amigos, a los que están siempre, a los que compartieron conmigo desde una charla, una risa, una salida, hasta lo más profundo y significativo. El Rancho seguirá por siempre en mí, y en las palabras de este futuro periodista, que empieza a formarse en Marzo de 2009.

Una parte importante de este nuevo desafío va a ser seguir contando con la fuerza que me aportan mis amigos, que están siempre, que arman salidas a las que me prendo sin dudar (o con la ayuda de Julián...).
Por ahí alguien que me lea se esté dando cuenta de que no paro de agradecer a mis amigos siempre que escribo algo, pero son, sinceramente, una de las cosas que me impulsan y me dan energía para darle adelante con todo lo que me proponga.

Y este va a ser un camino de 3 años, en los que espero seguir contando con las personas más importantes.

Y espero que todo lo que me enseñó el Rancho me acompañe siempre y no se me olvide nunca.

Gracias.

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