viernes, 18 de diciembre de 2009

Acá vamos (de vuelta)

Me presento: me llamo Héctor Damián Salas. Tengo 20 años. Mi DNI comienza con 34. Argentino. Mamá paraguaya. Papá inexistente. Dos hermanas (hermanastras es una palabra horrible). Vivo en el "Barrio Cildañez", de Parque Avellaneda. Amigos, los que necesito y quieren seguir a mi lado. Enemigos, los que no me quieren ni querrán conocer nunca.
Hice la primaria en la Zacca, de Parque Avellaneda. Hice la secundaria en el Rancho, de Parque Avellaneda. Todo en el mismo lugar, siempre. Y agradezco que haya sido así, siempre. Soy técnico químico recibido, después de siete años. Ahora estoy estudiando periodismo en Eter. Ya sé para dónde quiero que vaya mi vida, y eso es un peso menos. Sé cuál es la meta, ahora estoy en camino para cumplirlo. Con la gente que me quiera acompañar.
Éste es mi segundo blog, después de que "Erreísmo" fuera cancelado. Lo borré porque yo mismo no podía pronunciar ese nombre. Ah, me olvidaba. Tengo lo que algunos foniatras llaman "erreímo", que es una incapacidad ligera para pronunciar la letra R. Ligera... pero que yo tengo al 80 por ciento, según mi último diagnóstico. Jamás volví a tratar ese tema con ningún profesional. Ya es algo que tengo incorporado.
De altura, normal, 1.70. Tengo un piercing en la ceja izquierda. Para ponérmelo esperé a tener 18 años. Avisé en casa y me lo pagué yo. Por eso me da tanta rabia ver a los compañeros de grado de mi hermana, que tienen 12 años, con piercings por todos lados.
De personalidad, según algunos primero parezco inaccesible, pero con el tiempo y la charla todo va sobre ruedas. Me considero una persona con personalidad normal. Manías no tengo muchas y si las tengo no son de las que afectan a terceras personas. Mis principales amigos son los que me enseñaron algo que ahora llevo como estandarte: "no criticar ni destruir a nadie sólo porque no comparte los mismos gustos o puntos de opinión". Eso es algo que antes, lamentablemente, hacía muy seguido.
Musicalmente amplio, paso de Within Temptation a Lía Crucet. Sin problemas. Tampoco creo mucho en eso de enfrascarse solamente en algo. Por ejemplo los que sólo escuchan a Vivaldi y me lo cuentan con el fin de que yo diga "OOOOhhhh...". No con admiración, sino con pena. Pero, bueno.
No soy jodón o pesado con la gente que quiero. Si el afecto es sincero, van a estar siempre. Con mis amigos cómodamente pueden pasar dos meses sin contacto, porque sabemos que nuestra amistad es muy fuerte. Cuando se alinean los planetas y podemos juntarnos todos, se pasan las horas sólo contándonos cómo marchan nuestras vidas y cagándonos de risa. Y eso es algo que me ayuda mucho.
Creo, particularmente, que la gente va cumpliendo ciclos conmigo. El mayor de esos ciclos duró cinco años. Fue una amistad que terminó bastante mal. Aspiro a romper ese record. La cosa es que mucha gente va saliendo y entrando de mi vida constantemente. Si fuiste amigo mío, ahora estás leyendo esto y ya no me ves seguido, creeme que si vos sos feliz y todo te va bien, yo soy muy feliz por vos. Guardame en tus recuerdos con la mejor onda y escribime por facebook o msn.
Ahora, la gente que me manda mensajes de texto y me busca para vernos las caras, pegarnos un abrazo y tomarnos una cerveza o un mate mientras hablamos y reímos, esa gente es la que me hace sentir más reconfortado. Ésa gente es la que me hace sentir que el tiempo que compartimos juntos no fue en vano.
Pero soy conciente de que no siempre es posible cuadrar horarios y que por eso mismo la vida nos fue separando. No soy rencoroso. Con esto.
Me detuve demasiado en el tema amistad, porque es algo que considero muy mío. Considero a mis amigos una parte muy importante de mí mismo. Gracias a ellos, tengo la confianza que tengo y las ganas de reír siempre. Algo que intento hacer con la gente nueva que conozco ahora en Eter. Buena onda y predisposición. No cuesta nada, cuando estás seguro de quién sos, con qué gente te rodeás y para dónde querés que vaya tu vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario