El tatuaje, el piercing, la religión, la sexualidad, al paredón...
Parece que todavía, aunque estemos ya en el 2009, ciertas cosas se mantienen igual que hace mucho. Esta supuesta "liberación" que vivimos, en la cual ya todos hablamos de SIDA, de travestis, de kamasutra, de enfermedades venéreas, de temas tabú, es parcial.
Según la teoría, opinar es dar el comentario que uno mismo tiene sobre un determinado tema. Pero eso no incluye que uno posea el derecho de faltar el respeto a una ideología distinta, que porque alguien piense distinto que yo tenga menos razón.
Por todos lados, lo único que puedo apreciar es eso. Que si otra persona piensa o es diferente, debe ser minimizado al extremo. Igual pensemos un poco lo aburrido y monótono que sería este mundo si todos fueramos personas serias y de traje gris... asusta un poco esa imagen.
Tener internet en mi celular me permite, en mis tiempos libres de verano, meterme en páginas de supuesto debate donde lo único que leo son agresiones disfrazadas de opinión.
¿Ejemplo 1? Tema: "tatuajes". El usuario de nombre "el_angel_muerte", opina que: "Todos los que se hacen tatuajes son personas carentes de personalidad, tienen un problema con su Yo. Mutilan su cuerpo y lo único que demuestran es su vacío interior, deberían ir todos al "sicólogo" antes de ponerse un tatuaje, tienen problemas graves."
Iguales "opiniones" se vierten sobre las personas que tienen piercings. Ahí me siento abordado, así que eso me inspiró a escribir estas líneas.
Mutilar el cuerpo, falta de personalidad, problemas psicológicos... Partiendo de la base, no creo coherente que una persona que se hace llamar "el_angel_muerte" de nickname, tenga autoridad para mandar a nadie a un terapeuta.
Para mí, la base de toda opinión debe basarse primero en un breve vistazo al espejo. Mirarse uno para después mirar a los demás.
Opinar sobre uno, con conciencia, antes de opinar de los demás.
Repito, estamos en el 2009. Y me asusta leer, entre todos esos "opinólogos agresores", formulaciones de preguntas como estas:
*"¿Por que una persona que se tatúa después no puede donar sangre?"
*"¿Cuáles son los peligros de hacerse un tatuaje?"
*"¿Por que las personas se hacen tatuajes en lugares visibles?"
*"No entiendo a la gente que se tatúa ¿por qué van contra la naturaleza de sus cuerpos?"
Con esas cuatro preguntas ya tenemos de sobra para pensar un poco porque estamos como estamos ¿no?.
Primero, lo grave de esto es que estas cosas se escriben en la sección "Yahoo! de preguntas y respuestas", donde usuarios nacionales e internacionales comparten "opiniones" y son en su mayoría vertidas por chicos que no sobrepasan los 25 años.
Segundo, la desinformación. Parece simple. No sé como es el tema, pero opino y agredo porque eso sí sé hacerlo...
Repito: hay que mirarse al espejo, para después hablar.
Una persona que critique los tatuajes, que degrade a los que los tienen, no debería después preguntar cuáles son los riesgos de hacérselos. Es incoherente.
Una persona que critique los piercings y a los que los llevamos, no puede despues desconocer los medios de contagio del SIDA.
Es ignorante.
Una persona que desconoce de religión, no debería después criticar las costumbres específicas de cada credo.
Es irrespetuoso.
Hoy en día, para llevar a cabo una discusión o un intercambio de ideas, hay que saber informarse y saber escuchar y comprender al otro.
¿Ejemplo 2?: En una de mis noches de insomnio, activo la función de "radio" del celular. No había nada adecuado para la hora, hasta que llegué a casi el final del extremo derecho del FM.
Ahí escucho a una señora lamentándose y emocionándose porque su pueblo, que cuenta con una sola parroquia, está a punto de perder al único padre que predica las misas.
"Antes teníamos tres sacerdotes, pero de a uno se los fueron llevando a zonas más cercanas a la Capital. Y el que está ahora, el padre Pedro, que es un cura joven y muy bueno se lo están por llevar también. Ya le están por anunciar el traslado la semana que viene. Y nosotros nos vamos a quedar sin quién nos de la misa y nos escuche."
La locutora que conducía el programa, la escuchaba y sólo preguntaba lo necesario. Cerrado el tema, despide cordialmente a la señora y anuncia la siguiente llamada telefónica.
El tema era otro, totalmente distinto, un señor que se quejaba de los parquímetros del centro de la ciudad, etc.
Lo que me dejó demasiado sorprendido fue el siguiente llamado.
La locutora le da la bienvenida. "Hola soy Pablo, tengo 27 años..." comienza a hablar con una voz relajada y hasta casi desvanecida (tal vez por problemas con el audio de la llamada).
La locutora le pregunta el porqué de su llamado. "No, nada... llamaba para decir que no entiendo el porqué de tanta emoción de esa señora que lloraba tanto por ese cura que se les va del pueblo. No se a quién le puede interesar eso... la verdad no lo entiendo... no me entra en la cabeza la gente así"
Ahí me desperté totalmente y subí el volumen del celular. No podía creer esa forma de hablar. Ya pintaba mal la cosa.
"Bueno, por empezar, vamos a decir que respetamos todos los credos y creencias religiosas. ¿Vos cuál tenés?" encara la locutora.
"Ninguna, desde chico que no piso una iglesia, que no creo en nada..." contesta el chico.
"Y bueno, entonces ahí está el asunto. Para vos no significa nada, pero para esa señora sí. Su vida religiosa es totalmente distinta a la tuya. Vos no estás en condiciones de entender lo que nunca te enseñaron o lo que nunca viviste. En los pueblos es muy distinta la forma de vida que en Capital... Para algunas zonas del interior la fe es una forma de encarar la vida y es importante para ellos..." hablaba respetuosa y suavemente la locutora.
"Sí, puede ser eso" contestó levemente el chico.
"Bueno, algo más para decir..." lo apuró la conductora del programa. "No, era eso nada más... gracias" remató Pablito...
La locutora lo despidió cordialmente agradeciendo la llamada, de igual forma que lo había hecho con la señora hacía unos pocos minutos.
Si era por mí, iba corriendo a abrazar a esa locutora por la forma en la que expresó mi forma de pensar. Uno no puede criticar, agredir o minimizar lo que no está capacitado para entender. Ésa es la moraleja de este artículo que intenté escribir.
Antes de irse a una pausa musical, la locutora dijo: "Seguimos después de esta canción con más llamados en "Hablar por hablar..." muchas gracias por estar ahí".
Hablar por hablar, creo que eso termina de explicar el porqué de la gente que critica para destruir innecesariamente. Tal vez, ellos tengan la necesidad de "HABLAR POR HABLAR" y ésa sea la explicación más cercana a entenderlos. Si es que se puede...
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