viernes, 18 de diciembre de 2009

Cuando no me suena el celular

Estoy tan tranquilo cuando no me suena el celular. Estoy tan bien. Algunas veces ese aparato enfermo no para de traerme problemas, cuestiones, preguntas y repreguntas en el peor momento. Es triste admitirlo, pero no me llevo nada bien con los celulares. Primero, porque siempre que lo tengo con la batería al tope no me llegan mensajes de nadie, nadie llama. Cuando tengo la batería que se apaga en 10 minutos, parece que el mundo complota y empiezan a lloverme mensajes y llamadas. Y lo peor es que son cosas que quiero o tengo que responder.
Me enseñaron que a los celulares les hace mal eso de tenerlos encendidos y cargándolos al mismo tiempo. También lo de cargar 24 horas (o más) el celular la primera vez que lo cargás cuando es nuevo, obligatoriamente. Es decir, si quiero volver a cargar mi celular cuando estoy hablando, lo tengo que mantener obviamente encendido. Y después el celular se vuelve medio pelotudo, se enciende y se apaga, tarda en encenderse o se tilda.
Por eso me gusta verlo tranquilo y tirado en la cama. Por eso me gusta que me llamen sólo cuando el mundo parece llegar al final o cuando una desgracia gigante está por ocurrir. Por suerte también la gente que me rodea y siempre me dice "te mando un mensaje después o te llamo" nunca lo cumple. Hasta en eso son geniales.
Claro, no es que odie los celulares, se necesitan. Respondo los mensajes y atiendo los llamados (alguna vez habré dejado el celular sonando cuando el identificador de llamadas me mostraba un nombre no grato) pero agradecería no tener que hacerlo. Creo que es algo psicológico también. Cuando me siento bien, es feo que te llegue mala onda de afuera. Pero uno no elige nunca.
Esto no es una convocatoria a "no me llamen ni me contacten nunca", es un pensamiento que sólo quiero publicar. No hay nada peor que un mensaje de texto desubicado, o peor, cuando aparece un número que no conozco. A todos los que quieran llamarme, no suelo atender llamadas de números desconocidos...
Otra cosa que detesto del tema "celulares", es que al mío, cuando lo enciendo después de tres horas de cargarlo (sí, tres) me caen 10 mensajes y cuatro llamadas perdidas. Cuando tengo batería, ¡no llama nadie! El tema es que todo lo relacionado a comunicación vía celular es un desencuentro seguro. Unas situaciones que me irritan cada vez más, porque peleo contra un teléfono. Y lo peor es que parece que me gana.

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